10 de mayo de 2025
En el corazón de Europa, en la histórica ciudad de Lausana, se está gestando un nuevo movimiento para el pueblo kurdo. El Instituto Kurdo de Lausana no es solo una institución, sino un sueño, una luz y un paso hacia el día en que el pueblo kurdo, con toda su diversidad y sus voces, se convierta en un faro para la libertad nacional. Este instituto, fundado por el luchador kurdo Necat Zanyar, no es solo un centro de investigación y formación, sino un espacio donde se cultiva, fortalece y eleva la conciencia nacional kurda. ¿Pero por qué Lausana? ¿Por qué esta ciudad, cuyo nombre se graba en el corazón de cada kurdo como una espina, se ha convertido en el lugar de este sueño? Vengan, leamos esta historia y veamos cómo el Instituto de Lausana puede convertirse en el corazón de la inteligencia kurda.
Lozana: La herida del corazón y la esperanza renovada
En 1923, en Lausana, se firmó un tratado que destrozó los sueños de libertad del pueblo kurdo. El Tratado de Lausana no solo trazó las fronteras políticas sobre el territorio del Kurdistán, sino que también intentó sofocar el espíritu nacional kurdo. Este tratado, que para muchos pueblos fue el inicio de la independencia, para los kurdos se convirtió en símbolo de la derrota y la opresión. Sin embargo, hoy, en esa misma ciudad, el Instituto de Lausana se erige como un testimonio de esa historia. No es una coincidencia. Lausana, que en su día fue el lugar donde se forjaron los sueños kurdos, se convierte ahora en el lugar donde esos sueños se hacen realidad.
Este instituto afirma: «Queremos hacer de Lausana un lugar de reflexión, conocimiento y unidad». No es solo una institución que enseña la lengua kurda o investiga la historia kurda, sino una plataforma en la que todos los kurdos —desde el kurmanji hasta el sorani, desde el zazaki hasta el gorani, desde el yazidí hasta el aleví, desde el musulmán hasta el cristiano— puedan encontrar su lugar. Su objetivo es: la creación de una inteligencia kurda colectiva que sea independiente, autónoma y con visión propia.
Inteligencia kurda: ¿Por qué es necesario un centro así?
Comencemos con una historia. Cuando Theodor Herzl, líder del sionismo, concibió a finales del siglo XIX el sueño de un Estado para los judíos, sabía que ese sueño no se haría realidad solo con palabras o con la guerra, sino con la creación de una identidad nacional. Herzl y sus compañeros crearon instituciones, como el Congreso Sionista Mundial (1897), que se convirtió en el centro de planificación y unidad del pueblo judío. Esta organización no fue solo un foro de debate, sino un laboratorio en el que se forjó la identidad nacional de los judíos. ¿El resultado? Tras décadas de lucha, Israel se fundó en 1948.
Veamos otro ejemplo: Mahatma Gandhi y el Movimiento del Congreso Nacional Indio. A principios del siglo XX, la India era una colonia británica. Pero Gandhi sabía que la independencia no se lograría solo con la revolución, sino con una conciencia nacional inquebrantable. Su movimiento se convirtió en un centro en el que todos los indios, de todas las castas y religiones, se unieron. Mediante métodos pacíficos y estrategias inteligentes, llevó a la India a la independencia.
Los kurdos, al igual que estos pueblos, no carecen de una historia de lucha. Pero lo que hasta ahora ha faltado es un centro que el pensamiento kurdo pueda unificar y elevar de manera sistemática. El Instituto de Lausana asume esta misión. No se trata solo de un centro de formación, sino de un espacio para la construcción de una visión nacional en la que cada kurdo pueda reconocerse a sí mismo.
Instituto de Lausana: ¿Cómo puede cambiar la situación del kurdo?
Imaginemos: Una institución en la que los estudiosos kurdos de las cuatro partes de Kurdistán y de la diáspora se reúnen, escriben la historia kurda de manera científica, promueven la lengua kurda con tecnologías modernas y elaboran estrategias políticas para la causa nacional.
Imaginemos: Los jóvenes kurdos se forman en este instituto, no solo en su lengua, sino también en filosofía, historia y política nacional.
Imagínense: una institución que sea la voz de los kurdos en el mundo, que, a través de conferencias, libros y proyectos internacionales, promueva la causa kurda de una manera inteligente y pacífica.
Esta visión no es descabellada. El Instituto Kurdo de Lausana podría convertirse en ese centro. Al igual que el YIVO (Instituto de Estudios Judíos) fue para los judíos de Europa el centro de la defensa de la cultura y la lengua yiddish, o como el Instituto Goethe es para los alemanes el símbolo de su cultura en el mundo, el Instituto Kurdo de Lausana también puede convertirse en el símbolo de la inteligencia kurda. Podría convertirse en un laboratorio en el que se respondan preguntas como «¿Cómo pueden los kurdos fortalecer su unidad?» o «¿Cómo puede la causa kurda imponerse en el mundo a través de vías pacíficas?».
Vías de paz en Zîrek
La causa kurda, que durante años se ha caracterizado por la guerra, la lucha y el sacrificio, se encuentra ahora en una nueva etapa. El mundo ha cambiado, y también han cambiado las luchas nacionales. Hoy en día, el éxito no se consigue solo con las armas, sino con la inteligencia, el conocimiento y la diplomacia. El Instituto de Lausana se adhiere a esta filosofía: una lucha pacífica basada en estrategias inteligentes.
Los ejemplos históricos lo demuestran. Nelson Mandela y el CNA (Congreso Nacional Africano) pusieron fin al apartheid tras décadas de lucha, mediante la diplomacia y el diálogo. No lo hicieron solo con la fuerza, sino con la afirmación de una identidad nacional frente a la injusticia. Los kurdos también pueden seguir este camino. El Instituto Kurdo de Lausana puede convertirse en un centro donde se elaboren estrategias políticas, culturales y diplomáticas, con el fin de reforzar la presencia kurda en la escena internacional.
Un llamamiento al pueblo kurdo
Pueblo kurdo, Lausana fue una vez el sueño de nuestro corazón, pero ha llegado el momento de convertir ese sueño en realidad. El Instituto Kurdo de Lausana no es solo el sueño de Necat Zanyar, sino el sueño de todo kurdo que cree en la unidad, la sabiduría y la lucha justa; juntos podemos hacer valer nuestra voz ante el mundo. Este instituto no es solo un edificio, sino el corazón de la sabiduría kurda. Venid, hagamos que este corazón lata, para que las nuevas generaciones se enorgullezcan de su lengua, su cultura y su historia.
Con la pluma, el conocimiento, la unidad y el amor por Kurdistán, convertiremos a Lausana en un símbolo del éxito nacional. El Instituto Kurdo de Lausana afirma: «La sabiduría colectiva kurda será la antorcha de nuestra libertad». ¡Vamos, encendamos juntos esta antorcha!

